Alberto Ayora, teniente coronel… ¡y montañero!: «Cuando estás cerca del límite, te empujan los valores»

TcolMontañeroSobrevivió en cuevas de hielo en la Patagonia chilena hasta que lo rescataron in extremis en 2008. No sólo ha sobrevivido, sino que ha ayudado a otros a lograrlo. Ha recorrido los Andes, el Himalaya, el Atlas y Groenlandia. Sus experiencias las ha volcado en su libro “Riesgo y liderazgo”.

¿Cuándo decidiste que querías vivir al límite?

Fue inconsciente. En el fondo todos somos máquinas de supervivencia y desde que nacemos tenemos una personalidad, un entorno y unas experiencias que nos van moldeando. Desde mi adolescencia he vivido en el campo, y la aventura, el riesgo y los valores familiares me han llevado a ser militar y montañero.

Si tuvieras que destacar algunas de tus aventuras, ¿cuáles serían?

Las expediciones en el marco del Grupo Militar de Alta Montaña, ciertas acciones en la misión militar en los Balcanes y el Campo de Hielo del norte en la Patagonia chilena; es muy extremo y está poco referenciado y explorado. En 2008 tuvimos que hacer un rescate in extremis que salió bien porque todo estaba bien preparado. La preparación y el azar están siempre relacionados. No se puede tener suerte si no se prepara la expedición. Las tiendas colapsaron por una ventisca de más de 120 km/h con temperaturas muy bajas y diez personas sobrevivimos durante tres largas noches en una cueva de hielo con poca comida y combustible. Cuatro se congelaron. Pensé que podía ser el fin.

También me siento muy orgulloso del Gassembrum II, en el Karakórum, en Pakistán. No es tan complejo como el K2, pero sufrimos una situación complicada. Empezando a bajar, aún cerca de la cima, a 7.800 metros, el cabo Francisco Borja se cayó y quedó lesionado. Para rescatarle, todo el mundo se movilizó sin importar los peligros.

¿Te consideras un superviviente?

Sí, creo que como todo el mundo. Lo que pasa es que a veces no eres consciente de que la línea entre la vida y la muerte puede ser muy fina. He vivido situaciones de riesgo que te hacen vivir cada minuto como el último, y eso define a todos los supervivientes.

¿Alguna vez creíste que ibas a morir? ¿Qué es lo último que pensaste entonces?

Sí, y en esos momentos tienes que pensar con la cabeza fría. Cuando sabes que estás cerca de la muerte hay algo que te empuja; no se trata de valentía sino del entrenamiento en los valores que se aprenden en la familia o en la Academia General Militar.

¿El aventurero es un héroe solitario?

No. Si algo se estrecha en estas situaciones es el compañerismo. Las experiencias fuertes hacen que cuando vuelves ya no seas el mismo y añores más esas mismas situaciones.

¿Qué recomendarías a alguien en una situación de alto riesgo?

Párate y piensa. Busca una solución para salir de ahí. Nunca te abandones y no dejes que nadie se aísle. Intentar ver las cosas con optimismo y no te castigues por estar en esa situación.

¿Y qué APP no desinstalarías nunca de tu móvil?

Me dieron un premio en Múnich en la European Satellite Competition por una aplicación que está desarrollándose ahora, llamada Save Mountain. Servirá para planificar rutas, las condiciones, etc. Estará operativa pronto y busca prevenir accidentes.

¿A dónde me dirías que fuese para vivir una situación de alto riesgo?

Todos los sitios tienen su belleza. En enero el desierto de Atacama, en Chile, es espectacular; las montañas del Altair en Mongolia son muy bellas; la isla sur de Nueva Zelanda es preciosa; y la Patagonia es espectacular.

¿Quién es el aventurero que más admiras?

A Sebastián Álvaro, el creador y director del programa de televisión “Al filo de lo imposible” por su entrega, constancia y apertura a nuevos retos. Siempre está dispuesto a hacer algo diferente.

¿Cuál será tu próximo reto?

Estamos estudiando la posibilidad de participar con Ramón Larramendi en un proyecto innovador que tiene para la Antártida.

Su DNI

Te defines como militar, montañero, abierto, inquieto, siempre buscando nuevas experiencias.

Estás destinado en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército, en Jaca –Huesca-.

Por la aventura has renunciado a… una vida fácil con ciertas comodidades, a la estabilidad y a parte de mi carrera militar. Son renuncias muy pensadas, basadas más en el ser que en la pasión.

Recomiendas llevarse a una aventura: Navaja, linterna, brújula, teléfono satélite…, pero lo más importante es abrir los ojos y tener cabeza.

A veces te gusta… irme solo a la montaña, pero es un viaje al interior.

Los errores cometidos… permiten aprender y mejorar.

Fuente : Onemagazine