DE TODO UN POCO(7) Y OTRAS EXTRAVAGANCIAS

Dicen los escolásticos que no hay efecto sin causa. Aunque siempre hay cosas que cuesta entenderlas. Pedro_pitarchDifícil de comprender es, por ejemplo, lo que está sucediendo en la instrucción del caso Nóos. Mucho me libraré de corear “la Justicia es un cachondeo” de mi tocayo y (ex)alcalde de Jerez. Sin querer entrar en el fondo del tema, sí encuentro extravagante (en el sentido jurídico del término) la reacción del fiscal frente al auto del juez instructor que imputa y llama a declarar a la Infanta Cristina. Porque si el fiscal cuestiona la base argumental para tal imputación ¿por qué no la recurre ante la Audiencia, como ya hizo en anterior ocasión? ¿No sería eso lo lógico y, si me aprietan, lo obligado? Le hago esta pregunta a mi amigo Julio, el jubilata de Telégrafos, del que hace tiempo que no hablo aquí. Me contesta que ante un muy documentado auto de imputación (más de 200 folios), es alto el riesgo de que la Audiencia de Palma ratificara la imputación. Y si esto sucediera, una potencial ausencia de acusación en fase procesal posterior resultaría extremadamente extravagante. Y claro, como sin acusación no hay caso, pues eso. Es que este Julito es un púa.

El “gamonalazo” tampoco se comprende bien. No me refiero solamente al cabreo del vecindario local, o al campo de batalla en que algunos burgaleses convirtieron el barrio. Porque más allá del hecho concreto de las obras está el ambiente de crispación social que nos inunda. España es hoy, quizás más que nunca, un país de cabreados. Tal vez lo de las obras no fuera más que la excusa para liarla. Y bien que la liaron. Aventuro que lo de Gamonal me parece una escena de tinte político, en el marco de lo que decía en el post “POLÍTICA MOVEDIZA” “Es una política intermitente y espontáneamente asamblearia que, sin liderazgos identificables y cabalgando sobre las redes sociales, es capaz de derribar gobiernos o de condicionarles y obligarles a orientar su acción hacia objetivos no previamente planeados por aquéllos. Y la calle bulle. Tal ebullición ciudadana muestra la fractura del pacto entre instituciones y sociedad civil. Materializa una profundamente enraizada desconfianza en el poder establecido, así como un generalizado hartazgo y un soberano rechazo tanto de la política tradicional como de la clase política en su conjunto”. 
Inmediatamente, el conflicto burgalés generó “espontáneas” marchas de apoyo con los consabidos incidentes callejeros, quema de mobiliario ciudadano, y enfrentamientos con la fuerza pública en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Valencia, San Sebastián y hasta en Granada donde, afortunadamente para sus habitantes, casi nunca sucede nada similar. Mi amigo Klaus von Horn (el del “Moreno”), a quien ya presenté hace pocas semanas , me dice que no entiende nada. Porque si el ayuntamiento de Burgos quería mejorar la calidad de vida urbana del barrio de Gamonal, no concebía que el vecindario armara por ello la de “mario-moreno”. Le tuve que corregir explicándole que sería la “marimorena”, que lo otro era Cantinflas. Claro que, pensándolo bien, visto el tema desde Alemania, a lo mejor no le faltaba algo de razón al bueno de don Klaus con su relación entre el “gamonalazo” y Cantinflas. En todo caso coincidimos en el escepticismo. Que el Ayuntamiento de Burgos haya tenido que echar el freno y dar marcha atrás en su meditada decisión de llevar a cabo su proyecto urbanístico en Gamonal, indica que en todo ese lío subyace algo más de lo que a simple vista se percibe. ¿Qué será? Seguro que algún cabal puede dar respuesta a esto.

 Un tercer tema de actualidad es la intención de EE UU de prorrogar e incrementar en Morón el volumen de su contingente de marines, y seguramente de los apoyos correspondientes. La noticia, desvelada por un diario de tirada nacional, fue rápidamente ratificada por el ministerio de asuntos exteriores, mientras que en Defensa se llamaban a andanas. Aparte de una presunta falta de coordinación interministerial —que eso no es nada raro— lo que ya va siendo muy extravagante es que siempre tengamos que enterarnos de estas cosas por filtraciones adelantadas por la prensa. ¿A qué se dedican los órganos de comunicación ministeriales? Queda aparte, por supuesto, que, con la prevista llegada, dentro de tres semanas a la base de Rota, de la primera fragata del “escudo antimisiles”, España está volviendo a constituirse en esencial plataforma o base de partida adelantada para la proyección militar de EE UU hacia Oriente Medio y África. No es que me parezca mal del todo. Pero lo que resulta también un poco extravagante es que siempre la amistad hispano-norteamericana tenga que pasar por las concesiones militares españolas. Por cierto supongo que todo esto entierra definitivamente aquella política de seguridad del referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, de 12 de marzo de 1986. Estaba basada en tres principios: Primero, ya fenecido, “la participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada». Segundo, también finiquitado, “se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español». Y tercero, que ahora cae, «se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España». ¿La historia se repite?

Y un último tema de oportunidad se basa en la reciente entrada en Gibraltar del submarino nuclear británico “Tireless”. Me viene a la memoria cómo el ministro de asuntos exteriores, Sr. García-Margallo, mostraba, el pasado verano, una actitud “firme” y “decidida” —extravagante por infrecuente, especialmente frente a la declarada bajada de pantalones de otros— ante el “incendio importante”(sic), provocado por los brito-gibraltareños al fondear 70 bloques de hormigón en la bahía de Algeciras. Pasados cinco meses de todo aquello uno se pregunta ¿y qué fue de esos buenos propósitos y declaraciones sacando pecho? Porque, si no estoy equivocado, los pedruscos siguen donde estaban, Sr. Ministro. ¿O no?

Desde luego, qué desmemoriados, extravagantes y a la vez tolerantes somos…
Fuente : Pitarch