¡ Bienvenido a las Fuerzas Armadas cortijeras Españolas !

Desde que comenzaron los ajustes en las Fuerzas Armadas, muchos han sido los recortes, pero contrariamente a lo que se podría pensar de que dichos recortes afectasen a  los grandes proyectos megalómanos de anteriores Ministros, estos han afectado muy significativamente a la Tropa y Marinería de las Fuerzas Armadas principalmente la temporal, por ello desde comienzos de año, se recortó el derecho de manutención al que tenían derecho a través de las Ordenes Ministeriales 125/1993, de 28 de diciembre  y la 289/1999, de 17 de diciembre (que recientemente han sido estudiadas en la Comisión de Defensa). Dicha medida ha sido ejecutada en casi todos los ejércitos por igual, aunque mientras en el Ejercito de Tierra y en la Armada, se cobra la manutención a todas las escalas, en el Ejercito del Aire por el momento se les abona la manutención al personal no permanente (la inmensa mayoría de su personal de tropa). Así mismo en algunos cuarteles del Ejercito de Tierra para impedir que el personal se lleve su propia comida,  se impide que el personal que no desea abonar la comida, carezca de lugar donde comer, al impedírseles alimentarse en el comedor, en la cantina, en los alojamientos, etc.,  debiendo esconderse en sus vehículos o comer escondidos para no incumplir las ordenes de los jefes de acuartelamientos.

Pero ahora en una nueva vuelta de tuerca a las ya mas que precarias nominas de nuestros soldados, se les pretende cobrar el alojamiento a quienes residen en el interior de los cuarteles, sin contraprestación por servicio alguno que justifique ese «impuesto a la residencia cuartelera«. Esos cuarteles, pagados por todos los españoles, que están mas que amortizados y que disponen de partidas presupuestarias para su mantenimiento, carecen de justificación para cobrar a los soldados por el concepto de residencia, máxime cuando no existe contraprestación en forma de servicios que lo justifiquen.

Las Fuerzas Armadas han pasado en poco tiempo de ser entes  que gestionaban el dinero que los ciudadanos les proporcionaban para su mantenimiento, a gestionar el dinero de los españoles (ciudadanos militares) habría que hacerse la pregunta de ¿quién se queda con ese dinero, quien declara ese IVA sobre los servicios prestados?. Demasiadas preguntas incomodas para algunos, que tras solicitar el justificante/factura no reciben nada a cambio, como si pagar fuera un acto de fe no cuestionable, simplemente porque alguien ha determinado que ahora corresponde pagar, para tapar los boquetes presupuestarios de su cortijo.

Habrá que ver ahora si las recién creadas Asociaciones Profesionales tienen algo que decir al respecto, pues entre las competencias que les otorga la ley, está la de velar por las condiciones de vida del personal. Y el Consejo de Personal tiene la obligación de posicionarse para que estos recortes no se apliquen de forma desigual y a modo «cortijero» en unos cuarteles si y en otros no, introduciendo un nuevo nivel de descontento dependiendo del ejercito, destino y relación administrativa que tenga cada soldado.

Estas Fuerzas Armadas son el «hazmereir» de la sociedad, y comienzan a parecerse cada vez más a nuestra realidad política donde cada Comunidad Autonoma legisla, exige, predispone y maneja su parte de presupuesto como si esto no fuese una nación. Hay dinero para pagar desfiles, copas de confraternización y celebraciones varias, mientras los soldados deben mendigar su alojamiento y comida., a este paso hasta Marruecos tratara mejor a su tropa que España, está claro que cada día estamos más cerca de la «Champions League» de las economías mundiales, EMERGENTES.

J.R.D.

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