ESTATEGIA DE INTEGRACIÓN

Jesus_ArgumosaSin duda, estamos asistiendo a una larga pausa estratégica. Al acabar la II Guerra Mundial, se inició inmediatamente, entre 1946 y 1948,  el periodo de la «guerra fría», que finalizó en 1991, con la disolución de la URSS. La arquitectura de seguridad implantada en dicho periodo se regía por una estrategia de contención que apareció en la primera mitad de los años 50. Se basaba en la contención del enemigo en su área de influencia y en el mantenimiento del equilibrio armamentístico entre los dos bloques, el norteamericano y el soviético. 

Durante la guerra fría, se produjeron conflictos localizados, generalmente en el inestable Tercer Mundo, en los que se ensayaban las nuevas armas y se obtenían ventajas limitadas, y crisis periódicas en las que Estados Unidos y la Unión Soviética medían sus fuerzas pero sin materializarse nunca en una guerra. Se había establecido un orden mundial bipolar estable, bajo la estrategia de contención y, fundamentalmente, controlado por ambas superpotencias.

En los tiempos actuales, más de dos décadas después de la caída de la Unión Soviética, la situación es totalmente diferente. No se ha implantado un nuevo orden internacional en el que se pueda decir que haya unas reglas claramente aceptadas por la comunidad mundial. Se puede afirmar que el sistema de seguridad de los primeros años del siglo XXI se caracteriza por su ausencia, más bien que por su funcionamiento. No se nos escapa que constituye un vacío de poder mundial.

Los hombres de estado de los últimos 20 años largos no han estado a la altura de las exigencias de los nuevos tiempos. Se han quedado anclados en el pasado siglo y no han sabido o podido hacer frente a los retos del siglo XXI. Estamos enquistados en Irak, Irán, Afganistán, Siria y ahora en Corea del Norte, por no hablar de los viejos  conflictos palestino-israelí o indo-pakistaní, todos ellos con fuertes repercusiones en la seguridad y estabilidad global.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la responsabilidad primordial de mantener la paz y seguridad internacionales, ya no tiene la suficiente credibilidad puesto que gran parte de sus resoluciones no se cumplen, como ocurre con el conflicto palestino-israelí o el proceso nuclear iraní. Por otro lado, países emergentes como los BRICS, están poniendo en cuestión el FMI y el Banco Mundial.  Y a la reciente creación del G 20, aún le queda un amplio recorrido para consolidarse.

En definitiva, la comunidad internacional necesita reaccionar y establecer, más bien pronto que tarde, un orden universal que garantice la seguridad y estabilidad mundial. Con mucha probabilidad, será producto del sistema multipolar -lo integrarían Estados Unidos, ChinaRusia,IndiaBrasil, la Unión Europea Japón– que se avecina pero, aunque no sea fácil, siempre será preferible a la inacción que conduce al descontrol, a la crisis endémica y a la falta de gobernanza global.

Dicho orden multipolar estaría anclado en una estrategia que podía denominarse de  integración, en la que se sintieran actores principales los grandes poderes, en el marco de la ONU, definiendo, y tratando siempre de conseguir, intereses comunes convergentes con los de la comunidad mundial. ¿Utopía o posible realidad? El amable lector tiene la palabra.

Jesús Argumosa

Fuente : ateneadigital