Fernando Ibañez «El despliegue militar internacional en Somalia tiene un coste elevadísimo»

FernandoIbañezDoctor por la Universidad de Zaragoza en el Programa de Conflictos, Seguridad y Solidaridad y profesor de la UNED, Fernando Ibáñez ha realizado diversos trabajos especializados en piratería marítima, además de su tesis doctoral, publicada por el Ministerio de Defensa y que lleva por título «La amenaza de la piratería marítima a la seguridad internacional: el caso de Somalia». En los últimos tiempos, alerta, los ataques piratas registrados frente a las costas de Nigeria son mucho más numerosos que los contabilizados en Somalia, en los últimos años consideredas como las aguas más peligrosas del mundo.

La piratería en las costas de Somalia y Nigeria, las rutas marítimas más peligrosas del mundo, tiene como principal causa la corrupción. Así lo entiende el experto en piratería africana Fernando Ibáñez, que reconoce que los ataques en aguas somalíes descendieron por la presencia militar internacional en la zona y el embarque de personal armado en los buques. Unas medidas que no se aplican en Nigeria por la oposición del Gobierno nigeriano y porque el coste económico de los asaltos para el comercio mundial es mucho menor.

-¿Cuál es el origen de la piratería en África?

-Tenemos dos focos distintos. Somalia colapsó como estado en 1991 y se inició una guerra civil permanente. El Estado dejó de controlar su dominio marítimo y eso atrajo a flotas pesqueras extranjeras para faenar de manera ilegal, y otro fenómeno es el vertido de productos tóxicos por mercantes extranjeros. Así, en 2005 comenzaron los ataques contra todo buque que navega en aguas próximas a Somalia. Al principio los piratas eran antiguos pescadores y miembros de la guardia costera somalí. Desde 2005 se han pagado 400 millones de dólares en rescates, por lo que se ha generado un negocio que ha atraído a delincuentes oportunistas. En el golfo de Guinea la piratería que más preocupa es la de origen nigeriano. En los años 90 surgió en el Delta del Níger un movimiento pacífico que reclamaba que parte de las ganancias del país por la venta de crudo se reinvirtieran en la región. El fenómeno acabó convirtiéndose en violento a partir de 2006 con la aparición del Movimiento de Emancipación del Delta del Níger.

-¿En qué se diferencian sus modus operandi?

-En Nigeria los piratas secuestran barcos y petroleros con la intención de robar la carga y venderla después en el mercado negro. En cambio, en Somalia se secuestra a la tripulación para pedir rescate.

-¿Existe un componente más agresivo en Nigeria?

-El somalí tiene incluso un código de buenas conductas. Están sometidos a sanciones por parte del líder pirata, no pueden maltratar a la tripulación ni tocar la mercancía del barco. Se suele decir que la piratería en Nigeria es más agresiva porque no les importa la tripulación y, en ocasiones, hay heridos. Los incidentes ocurren cerca de la costa y por eso Nigeria no permite equipos de seguridad privada en los barcos, como en Somalia, sino que ofrece, previo pago, la contratación de policías y militares.

-¿No puede interpretarse eso como un negocio para Nigeria?

-Sí. La industria naval reclama que se permitan los equipos de seguridad privada en el golfo de Guinea pero el problema es que estos países no tienen incentivos para ello y tendrían que cambiar sus legislaciones. No tienen interés en que se produzca porque alquilan equipos de seguridad pública.

-¿Cuántos ataques se producen exactamente?

-Los piratas somalíes habitualmente han sido mucho más activos, pero éste es el primer año en que se declaran más incidentes en el golfo de Guinea. En Somalia se ha pasado de 300 ataques en 2011 a 15 en lo que va de año. Las cifras hay que cogerlas con pinzas porque este año en uno de cada cuatro ataques en este país el capitán no pide ayuda, fundamentalmente porque lleva seguridad privada y por interés de reducir las primas de seguros. El 80% de los ataques se repelen porque hay un equipo de seguridad privada que realiza disparos de advertencia al aire cuando se aproximan los piratas. Por otro lado, en el golfo de Guinea solo se informa de uno de cada tres ataques porque allí no existe ninguna operación internacional militar -en Somalia está la operación Atalanta- y hay una enorme desconfianza hacia las autoridades locales por vínculos con los piratas. Los que sufren ataques renuncian a denunciar por la corrupción.

-¿Debe intervenir la comunidad internacional en Nigeria?

-En Somalia es relativamente fácil desplegar una fuerza naval internacional porque los asaltos se producen en alta mar. El problema de Nigeria es que la mayoría de ataques ocurre a pocas millas de la costa y, por tanto, a ningún estado le hace gracia ver pasar buques de guerra extranjeros por su litoral. Varios países de la región tienen reticencias y también los países que pueden llevar buques de guerra tendrían que querer. Hace una semana un responsable de la Unión Europea ya dijo que no se iba a establecer una misión en esa zona.

-Porque es muy caro.

-Sí. El despliegue militar internacional en Somalia está costando unos mil millones de dólares anuales. Es un coste elevadísimo.

-Pero el golfo es una de las zonas más peligrosas del mundo.

-En piratería sí. Se calcula que el coste de este fenómeno ha supuesto unos 900 millones de dólares en el golfo y 6.000 millones en Somalia. De ahí se deduce la mayor importancia de la comunidad internacional en Somalia. Además, el mercado internacional no se ve afectado por el robo de 100.000 barriles de petróleo al día en Nigeria.

-¿Qué solución tienen los estados fallidos?

-Es muy difícil. En Nigeria y Somalia hay un componente fundamental en la piratería: la corrupción, que es muy difícil de atajar.

-¿Cuál es el radio de acción de los piratas nigerianos?

-Han sido capaces de extenderse por el norte hasta Costa de Marfil y por el sur hasta Gabón. Llevan el barco a su zona de operaciones, transfieren la carga y secuestran el barco tres o cuatro días.

-¿Corren riesgo de sufrir algún incidente territorios españoles?

-Creo que no. El área de actuación de los piratas nigerianos nunca ha estado más allá de 120 millas de la costa. No parece previsible que pueda haber incidentes que lleguen, por ejemplo, a Canarias. Tienen suficientes puertos en la región donde pueden atacar a estos barcos sin arriesgarse a actuar en aguas españolas, que están más protegidas.

Fuente: El Faro de Vigo