Manglano y la inteligencia española

ManglanoHa desaparecido de entre nosotros el teniente general Emilio Alonso Manglano. Es menester hacer un recuerdo de su figura, desde la óptica del conocimiento diario de los que tuvimos el honor de trabajar con él en un periodo importante de nuestras vidas y de su contribución a la Inteligencia española.

Don Emilio entró en el Servicio de Inteligencia español aprendiendo, con ganas de absorber todo lo disponible en los diferentes sectores de aquel, promoviendo reuniones informativas colectivas e individuales, visitando instalaciones, entonces muy dispersas, conociendo al personal con una dosis de profundidad que solos los jefes necesitan, y estableciendo vínculos de lealtad con aquellos miembros que se la brindaron; desde su inicial empleo de teniente coronel, antiguo, hasta teniente general, no dejó de aprender y alimentar su máquina personal queguiada por un acertado autodidactismo, condujo al Servicio a un nivel de competencia general e internacional muy importantes.

Manglano fue generoso con los que se quisieron reintegrar en la nueva etapa que representaba el CESID, creado en los márgenes de la elaboración de la Constitución de 1978, recogiendo la experiencia y el buen hacer de muchos que, en la etapa anterior, prestaron también servicio a España y sirvieron de puente para la posterior transición política. Esa base de conocimientos profundo de las amenazas y objetivos de nuestro país fue completada con hombres y mujeres nuevos, cuyo horizonte era un trabajo de servicio ilusionante, con unas perspectivas de construcción de un Estado democrático que fue la admiración general en ese momento y que hoy nos debería hacer reflexionar sobre nuestros actuales problemas.

El entonces director del CESID potenció los órganos de formación, perfeccionamiento y pensamiento propios, elaborando doctrinas y procedimientos adaptados, evitando ser arrastrado por las derivas de otros grandes servicios y sus actividades unilaterales sin límites. Personalizó el Servicio, estableció límites y tomó medidas para respetarlos, evitando «el todo vale».

Dedicó gran parte de su actividad a la creación de fuentes de información propias del Centro, aquellas que, conforme a las necesidades de información, se diferencian de las disponibles por otros órganos de información de los departamentos que conforman el Gobierno, que pudieran ratificar la información disponible o crear nueva inteligencia al situarse en los ámbitos de visión nacional de las decisiones. El Servicio dejó de reiterar, en su caso, lo conocido y creó inteligencia fidedigna y propia.

El teniente general Manglano aumentó los ámbitos en los que España debía estar presente informativamente y ejercer su influencia constructiva; se extendió por Hispanoamérica, y no solo por cuestiones de política interior y terrorismo, Oriente Medio y Próximo, África saheliana, Asia indostánica, y Asia-Pacífico, alcanzando una zona mundial de cobertura para los intereses españoles.

Supo prever el mundo que se abría con la caída de la utopía comunista en los albores de los noventa, disponiendo para el Estado español de una información de primera clase en los procesos de democratización de los Países del Este de Europa y ex Unión Soviética, con cuyo Servicio de exterior fue el primero en establecer contacto y celebrar reuniones de conocimiento y entendimiento mutuo, en temas clave aun latentes, como la función de la OTAN en una Europa democrática. Estos hechos le hicieron ser objeto de campañas de ataque personal por algún gran servicio, que no había decidido todavía dar ese paso por su falta tradicional de iniciativa y oportunidad.

Como decano de la Comunidad de Inteligencia Internacional, organizó foros de servicios de los países de las principales áreas de inestabilidad, tanto en el ámbito este-oeste, principal preocupación de aquel momento, como en el norte-sur, con los países del Magreb y Masrek, así como con los de Hispanoamérica, realizando una labor diplomática que precedió en muchos casos a la acción de Exteriores. La relación leal y equilibrada con diferentes servicios de la comunidad internacional, en número cercano a los doscientos, y con otras organizaciones no estatales dominantes en ciertas zonas de interés estratégico para España, dieron una capacidad de información al CESID, a nivel global, insustituible en el cambio que se estaba produciendo en aquellos momentos.

Su profundo apego a la Monarquía, su acendrado amor a España, la lucha partidista y corporativista, de los últimos años de la Transición y, estoy convencido, su deseo de privar a nuestro país y a sus principales instituciones de muchos de los males que hoy padecemos, produjeron una situación de injusta relación con el Poder Judicial que finalmente le exoneró.

En los últimos años, en encuentros personales por lugares cercanos a su domicilio, cargado, casi sin poder, con una buena dosis de periódicos, perfectamente trajeado y fumando siempre un cigarrillo, se refería a la mala situación de la política general de España y al trabajo arduo desarrollado en esa época, no tan lejana, en la que, junto con un equipo de hombres y mujeres leales, se consiguió poner a la Inteligencia española en un lugar más que destacado.

Fuente : ateneadigital

 

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