Pedro Pitarch «NUEVAS MISIONES MILITARES»

PitarchTres nuevas misiones militares … y “media” en el exterior se abren en 2015. Es obligado hablar de esto ante tantas informaciones incorrectas o erradas como uno oye o lee en los medios y, especialmente, después de una entrevista al Secretario General de Política de Defensa (SEGENPOL), don Alejandro Alvargonzález, en la SER, en el programa “Hoy por hoy” el pasado viernes. A pesar de los tres años que lleva en el cargo, se sigue mostrando inasequible al conocimiento de las más elementales cuestiones de defensa. Trataré de poner en su punto algunas de las cosas oídas o leídas de unos y otro. Como siempre mi intención es simplemente dar mi punto de vista personal como inicio de un debate sobre el tema elegido, así como información fiable que pueda servir para formar criterio. En lo que pudiera errar, rogaría a quien lo detectara me lo hiciera saber para hacer la correspondiente rectificación.

El Sr. Alvargonzález se ha fajado en una entrevista para la que ha mostrado no tener muchos conocimientos de base, especialmente de operaciones. Yo me permitiría aconsejarle que, en beneficio del crédito de tantos magníficos profesionales como hay en la quinta planta del ministerio de defensa, se estudiara mejor las cosas sobre las que pretenda hablar. No quiero extenderme, por lo que mencionaré solo un par de ejemplos de lo que digo. Cuando habla del Hospital Role 2 desplegado en Afganistán y el entrevistador inmediatamente le pide que aclare el término, don Alejandro, en un alarde de “larguis huevis”—materia en la que parece doctorado— «aclara» que es un hospital con “capacidades determinadas”. Por si quisiera aprender algo bien elemental para la próxima, le sugiero tomar nota que la principal característica del Role 2 consiste en ser el primer escalón de la cadena sanitaria con capacidad quirúrgica (cirujanos y quirófano). Igualmente sucede cuando habla de la dirección española del aeropuerto de Herat y de la preparación a los afganos para hacerse cargo del mismo. Seguramente por ignorancia más que por malicia, parece desconocer que en lo relativo al aeropuerto la presencia cualitativa de España se ha reducido a niveles muy elementales. Porque quien a partir de ahora dirige y monitoriza a los afganos es Italia, no España. La (su) política de defensa solo ha podido colocar una unidad de apoyo a la gestión del aeropuerto. Vaya que en la tribu aeroportuaria de Herat no vamos de jefes sino de indios. No hay indignidad, pero tampoco visibilidad.

Una de la nuevas misiones en que España participa es la “Baltic Air Policing”. Es una operación OTAN bajo control de AIRCOM (Ramstein, Alemania). Nuestra contribución es de 4 aviones “Eurofighter”. Éstos, sus tripulaciones y el escalón terrestre de apoyo han de desplegar en Estonia (base de Amari). Alrededor de 120 efectivos en total con una duración de 4 meses. La misión es de vigilancia, alerta temprana y defensa del espacio aéreo de los países bálticos. Se hace en combinación con aviones de otros países entre los que se encuentran EE UU y Reino Unido. Está en estudio repetir la participación española en esta operación en 2016. La operación comenzó en 2004. Un aspecto que creo interesante aplicable al caso es que en la reunión de ministros de defensa de la OTAN, de junio de 2005, el ministro español, respondiendo a la petición de la Alianza de participación en la operación, manifestó que, por una vez y como muestra de solidaridad, España participaría en 2006. Y así se cumplió. Pero también expresó el Sr. Bono algo de un sentido común formidable: que los tres países bálticos deberían rascarse también su bolsillo, como hacíamos los demás para, individual o mancomunadamente, dotarse progresiva y rápidamente de medios aéreos capaces de hacerse cargo de la vigilancia de su propio espacio aéreo. Pasados ¡diez años! de aquella “policy” el gobierno español, en una muestra más de su fervor pro-norteamericano, ha cambiado esa política y se rasca el bolsillo para que los bálticos sigan ahorrándose los gastos de una de las tareas más vitales de su propia defensa.

Otra nueva misión, también en el marco OTAN, es el despliegue de una batería española de misiles Patriot en suelo turco (en la zona de Adana) cerca de la frontera con Siria. Con un contingente de alrededor de 140 efectivos, releva a una unidad similar holandesa. Actuará en conjunción con baterías similares de EE UU y Alemania. La función es proteger a la población turca frente a un potencial ataque misilístico desde Siria. El consejo de ministros del pasado 5 de diciembre tuvo que acordar, de prisa y corriendo, la compra a Alemania, entre otros materiales, de la Central de Control e Información (ICC), de la que no disponíamos. Algo “necesario para la integración de la batería en el Sistema de Defensa aérea y/o antimisil”, según reza la referencia de dicho consejo de ministros. En este caso, aunque el material es de segunda mano, y no barato precisamente, al menos el gasto redundará en beneficio de nuestra propia operatividad a su regreso de la misión.

Una tercera nueva misión se desarrollará en Irak, en la operación multinacional “Inherent Resolve”, para el adiestramiento del Ejército iraquí. España, participa con un contingente de alrededor de 300 efectivos en total, dividido en tres núcleos principales: operaciones especiales; unidad de adiestramiento para una brigada; y unidades de plana mayor, mando y control, seguridad y apoyo logístico. Además, habrá alrededor de 20 cuadros de mando repartidos en distintos cuarteles generales de la coalición.

Y, por último, la “media misión” es en Afganistán. Digo “media” porque aunque el contingente aproximado es de 500 efectivos (el mayor de los cuatro contemplados), se trata de la prolongación de la extinta ISAF. Se desarrolla principalmente en lugares donde ya estaban las fuerzas españolas de ISAF (zona de Herat). Aunque continúa siendo una operación OTAN, cambian, en principio, las misiones. El esfuerzo español se concreta en cuatro puntos principales: aeropuerto de Herat; base de Herat (incluyendo el hospital Role 2); asesoramiento/adiestramiento; y protección y seguridad propios. Alrededor de 17 cuadros de mando se integrarán en los cuarteles generales de Kabul y de 15 en el de Herat. En principio no habrá misiones de combate que están “reservadas” a las fuerzas militares y de seguridad afganas. Eso es la teoría, aunque dudo que los talibanes se lean nuestros documentos de intenciones y, en la guerra —que prosigue con creciente intensidad—, borren a los españoles de sus listas de objetivos.

Al hilo de todo lo dicho, me gustaría hacer dos reflexiones finales. La primera es que las misiones en el exterior, encajadas en el concepto genérico de misiones de paz, son hoy en España, como consecuencia del esmirriado presupuesto de defensa, el mejor medio de instruir adecuadamente a las unidades. Porque, como muchos de los lectores saben, tales misiones no se financian con el presupuesto de defensa, sino con un crédito ampliable sin límite (conocido popularmente como “el 228”) con cargo al fondo de contingencia. Por tanto, bienvenidas sean. Pero que ni nos engañen ni nos engañemos. Un volumen de 2.500 efectivos militares bien instruidos resulta insuficiente frente a los 120.000 efectivos de las FAS o, si se concreta más, los 67.000 que suman los necesarios para el núcleo de la fuerza conjunta, las misiones permanentes y el inventario para las rotaciones. Eso siempre que la supuesta y cacareada reforma militar se lleve adelante, porque de eso ya no se ha vuelto a hablar desde hace un año. Claro que como aprendí en la Escuela de Estado Mayor, el papel lo aguanta todo.

Y la segunda reflexión es de mayor alcance todavía. Se trata de la nueva situación internacional que muestra los sistemas de defensa aliados incapaces de cerrar las guerras de manera definitiva. O en otros términos, la ineptitud para que, una vez decidida la aplicación de la fuerza militar en un determinado conflicto, éste se termine con la victoria de las armas aliadas o de la coalición multinacional que opere. El gran problema es que nos estamos acostumbrando a ello con la adormeciente contribución de campañas de mediáticas que dan por hecho lo que no ha sucedido. Por eso volvemos ahora a Irak. Por eso seguimos en Afganistán. Y, así, en tantos sitios. Bueno, por eso y por otras razones de calado. Pero es otra historia.

Fuente: Blog