Pie a tierra frente al EI

JoseJavaloyesA lo que se está viendo con los avances de los enlutados decapitadores del Estado Islámico (el EI) sobre la ciudad sirio-kurda de Kobane, cerca de la frontera turca, y con los logros plenarios de primera hora sobre la ciudad kurdo-iraquí de Mosul, la consistencia militar del Estado Islámico rebasa de largo los cálculos primeros de la Casa Blanca. Eso de que el empleo casi monográfico de la aviación bastaría poco menos que para la entera debelación de la nueva expresión (castro-terrorista) de Al Qaeda. Parece claro que un enfoque así, el de los bombazos y los misiles navales enviados desde el Golfo Pérsico y el Mar Rojo, como remedio frente a las milicias de negro, no estaba sostenido en lo principal desde criterios militares sino en reflejos políticos del presidente Obama, estribados en su consumada ejecutoria de la anábasis americana: en la retirada completa de sus tropas después del inmenso error que fue la guerra comenzada allí en la primavera de 2003.

Sabido es la diferencia de apreciaciones existente en Washington entre el vértice del mando militar y el mando político de la nación, que es dónde reside la jefatura de todo. Pero sabido es también, aunque se repara menos en ello, que Al Qaeda – en cualquiera de sus versiones, la comandada por Al Zawahiri y la que acaudilla Al Bagdadi – es tanto como un fósil vivo de la Guerra Fría en la última etapa histórica de la URSS, durante los tiempos de la invasión soviética de Afganistán. Cuando Washington movilizó contra los ocupantes rusos el radicalismo islámico de los suníes, siendo Ben Laden uno de los principales dinamizadores de tal empeño.

El principio de causalidad está ahí, como rastro o necesario criterio primordial para mejor entender el porqué de las cosas que ocurren en tantos planos de la política como de la Historia. Nadie en la CIA ni en el KGB de entonces habría imaginado que la activación del factor religioso como carburante estratégico habría traído al cabo del tiempo este Estado Islámico (EI), efecto global que afecta ahora a tirios y troyanos.

Y desde la misma perspectiva causal para asomarse a una de las explicaciones sobre lo que ocurre en el norte de Iraq y en el espacio intermedio entre Siria y Turquía, es obligado referirse a lo originado, a partir de la desmembración del Imperio Otomano tras de la Primera Guerra Mundial, con el invento de Iraq como Estado al descubrirse petróleo en el Kurdistán iraquí, a despecho de que la Conferencia de Versalles donde se firmó por los aliados la paz con Alemania, había acordado que el Kurdistán fuera reconocido como Estado.

Las piezas del rompecabezas se encuentran en pleno baile político-militar, pringadas ahora como entonces por el mismo petróleo con el que se financia el Estado Islámico en el mercado negro de la región, cuyas claves ayudarían a explicar la grisácea política del presidente Erdogan con el Estado Islámico (EI), en la que se inscriben hechos como el rescate de medio centenar de turcos y la apuesta por una acción pie a tierra contra las milicias islámica de negro.

Ahora bien, una cosa es ver, conforme dice el presidente turco, que la fuerza militar ha de echar pie a tierra combatiendo sobre el terreno al EI; y otra, decidir cómo, quienes, cuántos y por parte de quienes se emprende esa fase.

Fuente : Republica