Sobre el concepto de patria

Juan_ChicharroAsisto atónito a las reacciones extemporáneas de las aficiones de cualquier equipo de fútbol cuando gana o pierde. Reacciones agudizadas estos días cuando los diferentes campeonatos tocan a su fin. Sentimientos al fin y al cabo, que en breve, cuando comience el mundial de fútbol en Brasil adquirirán tintes relacionados con las derivas del concepto de patria y patriotismo.

Hay quien afirma que el cerebro humano, fruto de una evolución de millones de años, está ligado fuertemente al concepto tribal luego transformado en concepto patriótico. Sencillamente por una cuestión de autodefensa.

Pero, ¿Qué es la patria? ¿Qué entendemos como tal?

Pues el sentimiento que tiene el ser humano por la tierra natal a la que se siente ligado por razones étnicas, culturales, históricas o de afecto.

El hombre no puede vivir aislado, es el ser social por excelencia y se agrupa por ley natural. De la Agrupación de los hombres brota el concepto de comunidad, que desde los orígenes, comprende distintos tipos de sociedad; sociedad que evoluciona y se hace ciertamente complicada. Hasta llegar a alcanzar conceptos muchas veces confundidos con la patria como la nación y el estado.

Así, la patria es el todo: es el ayer, el hoy, el mañana, la tierra, la cultura, las tradiciones, los afectos y los sentimientos. La nación es la materialización presente de la patria, definida por la delimitación del territorio y por los habitantes con su organización y actividades. El estado es el cuerpo jurídico de la nación y que representa ley, derecho y deber, orden y jerarquía.

Corren tiempos hoy en España donde una vez más, como otros en nuestra historia, la confusión sobre lo que significan estos conceptos se ha agudizado, dando pie a la proliferación de movimientos disgregadores que responden más que nada a la defensa de intereses particulares ajenos al quehacer común de tantos siglos.

Yo pienso que la vocación de España no hay que inventarla, pues no es ninguna cosa nueva, se descubre claramente en las páginas de nuestra Historia.

Ya en la Crónica General de Alfonso X el sabio se lee que “Hispania es adelantada en grandeza”, y cuando forjó su unidad completa, cuando logró la unión completa de sus hombres y sus tierras enlazados en la comunidad por las mismas creencias e ideales fue capaz de erigirse en la mayor nación de Europa y de fundar uno de los mayores imperios de la Historia.

Tal parece, hoy, que cuando nos encontrábamos cerca de rememorar tiempos pasados – hace apenas un lustro – la confusión de ideas o conceptos de nuestros dirigentes nos han conducido de nuevo a las cavernas hasta un punto en el que se cuestiona hasta el mismo concepto de patriotismo del español.

Yo apenas creo en las encuestas tan en voga hoy en día; sin embargo todo parece girar, en la gobernanza general de cualquier asunto, de lo que se desprende de los resultados de las innumerables encuestas que nos abruman. Hasta el punto en el que todas las decisiones que quienes tienen mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado toman, más parecen encaminarse a mantener un estatus quo clientelar, según lo que dictan las encuestas, que a solventar los problemas de la población que mayoritariamente les votó.

He leído algunas recientes sobre el sentido de la Patria que el español tiene y sencillamente no me las creo.

Es como si se desconfiara del sentimiento patriótico del pueblo español o se negara éste.

Decía el prestigioso pensador militar Liddell Hart que un dirigente debía conocer muchas cosas pero sobre todas ellas ante todo la Historia.

Es por eso que los líderes políticos no deberían menospreciar – como hacen con algunas políticas – el sentimiento patriótico del español sea cual sea su ideología. El sentido tribal del españolito de a pie se encuentra en sus genes y es bastante más fuerte de lo que se piensa, o se pueda deducir, de las encuestas al uso en estos días.

La Historia nos cuenta como el 2 de mayo de 1808 fue el pueblo llano, harto de la inoperancia de sus gobernantes, quien se levantó en armas contra el invasor francés ante la desidia, cobardía y entreguismo de éstos, incluidos los militares, en especial los altos mandos, pues sabido es que fueron oficiales de muy baja graduación los que se unieron al pueblo.

Al grito de ” que se los llevan” el pueblo de Madrid despertó con furia patriótica ante el pasmo de los dirigentes de la época que en ningún momento daban crédito a lo que veían acomodados al sistema imperante hasta ese día.

Yo mantengo que ese concepto de la Patria está vivo en el ser del español de hoy; sin duda huérfano de líderes. Apenas se vislumbra alguno en el espectro de nuestra sociedad, si bien tenga por casi cierto éste que si no se halla dentro de las grandes organizaciones, el propio sistema ya se encargará de obviarlo.

“España va bien” decía un conocido dirigente hace poco. Bueno, tal vez fuera cierto en ese momento.

Yo hoy no lo veo tan claro.

Hoy en España hacer alarde de españolismo en cualquier pueblo de Guipúzcoa, por ejemplo, es una temeridad. Es terreno dominado por terroristas, muchos de ellos liberados graciosamente en los últimos tiempos.

Hoy en España manifestarse abiertamente en Cataluña contra los afanes secesionistas de sus dirigentes es en muchos casos arriesgarse a perder el puesto de trabajo.

Hoy en España dudar de la bondad de los datos económicos en curso supone instalarse en el catastrofismo como si no fuera cierto que la lacra del paro continúa.

Hoy en España alertar del porvenir incierto que le espera a ciudades como Ceuta y Melilla en cuanto las circunstancias le sean propicias a nuestro vecino del sur supone clamar en el desierto.

Hoy en España insistir en una política firme y decidida respecto a Gibraltar supone ser tildado de nostálgico de posiciones franquistas.

En definitiva no parece que España vaya tan bien.

Sin embargo, y pese a todo, no creo en ningún caso que el pueblo español esté dispuesto a hacerse el ” harakiri”.

Tarde o temprano aparecerá el concepto de Patria que lleva el pueblo español, sin distinción de ideologías, en su sangre. Y no olvidemos que el hecho nacional tiene un fuerte componente sentimental, incluso irracional.

Fuente : Republica