Sudán del Sur: Un conflicto complejo para un estado joven

carlos-echevarria-jesusLos enfrentamientos que estallaron el pasado 15 de diciembre en Sudán del Sur tienen un carácter multidimensional que hace muy difícil su resolución.

Se producen en el Estado más joven del mundo, nacido en julio de 2011 con todas las bendiciones regionales y globales. Aunque la ruptura con el resto de Sudán fue traumática, Jartum hubo de aceptar el proceso y ello a pesar de la amputación no sólo territorial sino también económica sufrida, al albergar Sudán del Sur importantes reservas de hidrocarburos.

Estos últimos, unidos a las ingentes ayudas internacionales recibidas hicieron ver con optimismo el despegue del nuevo Estado, pero tantos recursos se transformaron pronto en un cuchillo de doble filo. El gasto se dedicó prioritariamente a enriquecer a las élites y fortalecer su seguridad, las tensiones crecieron por el reparto de la riqueza y más tarde estas arreciaron cuando los ingresos se redujeron drásticamente al comenzar a fallar los oleoductos y enrarecerse las relaciones con Jartum.

En la primavera de 2013 el Vicepresidente Riak Mashar fue destituido por el Jefe del Estado, Salva Kiir, y en diciembre un supuesto intento de golpe inspirado por aquel en la capital, Juba, dio comienzo a los choques armados. Los partidarios de Machar incluyen en sus filas a desertores de las Fuerzas Armadas y pertenecen como él a la comunidad nuer, mientras que el Presidente Kiir, perteneciente a la comunidad dinka, se apoya en esta última. Tal fractura está haciendo aún más intratable, en términos intercomunitarios, un conflicto que, en su origen, estalló por la pugna por el poder y los recursos.

El que en cuatro meses se hayan producido decenas de miles de muertos y alrededor de un millón de desplazados – de una población total de 6 millones – ilustra sobre lo cruento del conflicto. Entre 50.000 y 80.000 desplazados están hacinados en ocho campos de la ONU en el territorio, esta Organización se siente incapaz de frenar las hostilidades y ello a pesar de contar con más de 10.000 cascos azules desplegados y, además, estos no pudieron evitar que dinkas progubernamentales penetraran el 20 de abril en su campo de Bor y mataran a 58 nuer acusándoles de apoyar a Mashar. El 15 de abril, rebeldes nuer habían asesinado en la ciudad petrolera de Bentiu a más de 200 personas acusándolas de progubernamentales.

La existencia de refugiados en países limítrofes como Uganda y Etiopía coadyuva a una creciente internacionalización del conflicto. Mientras el Consejo de Seguridad de la ONU amenaza con sanciones a ambas partes, la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), que actualmente preside Kenia, viene mediando con escaso éxito: logró un alto el fuego en enero que nadie respetó, y ahora pretende lograr otro convocando a las partes en Addis Abeba el 5 de mayo.

Fuente : Onemagazine