TG Álvarez Jiménez: «Que la AGM tenga un número mayor de bajas no es preocupante»

Las últimas bajas en las tres academias militares de formación, la superación de exámenes de ingeniería o la aplicación efectiva de los nuevos planes de enseñanza son algunas de las cuestiones que el director general de reclutamiento y enseñanza militar afronta en la entrevista concedida a ATENEA Digital.

ATENEA: ¿Cómo ha ido evolucionando el número de bajas en las tres academias militares de formación desde la aplicación del nuevo plan de enseñanza?

TG Álvarez Jiménez: El nuevo modelo de enseñanza de formación para oficiales de los cuerpos generales e infantería de marina comenzó su singladura en el curso académico 2010-2011. Sólo puede reflejarse, por lo tanto, aludiendo a dos periodos formativos, los que corresponden a los cursos 2010-2011 y 2011-2012.

Como puede observarse en la tabla adjunta, el mayor número de bajas de alumnos se ha producido en la Academia General Militar y más concretamente en el periodo 2010-2011. En el siguiente curso académico se articularon procedimientos para que los abandonos que se pudieran producir durante las semanas programadas de «orientación y adaptación a la vida militar» fueran repuestos y se afrontara el inicio del periodo docente con el número exacto de plazas de ingreso convocadas. El referido periodo de orientación y adaptación es, en buena lógica, en el que más bajas se producen. Fue por ello por lo que se optó por no disolver los tribunales de exámenes que tutelaron la convocatoria de acceso a la formación en las Academias/Escuela, hasta que finalizara este período. Esta medida ha sido capital a la hora de poder reponer esas bajas.

Situación de existencias de alumnos de 3er año. Curso académico 2012-2013

* Real Decreto 409/2010, de 31 de marzo, por el que se aprueba la provisión de plazas de las Fuerzas Armadas
y de la Escala Superior de Oficiales de la Guerdia Civil para el año 2010 (BOE 70, de 1/04/2010)

** Los dos alumnos también eran repetidores del curso anterior. causan BAJA al NO haber superado
las CUATRO convocatorias que han tenido para aprobar 1º

Este mayor número de bajas producidas en la Academia General Militar, desde la perspectiva de la Dirección General, no se considera preocupante. El análisis realizado sobre el conjunto total de los centros docentes de formación presenta un índice mayor en Zaragoza debido, fundamentalmente, a un mayor número de alumnos que en el resto de las Academias (no debemos olvidar que, junto con los alumnos del cuerpo general, en la Academia General Militar, cursan los dos primeros años alumnos de la Guardia Civil, en número equivalente, ellos solos, a los de cada una de las otras Academias). Esta masa global de alumnos, no cabe duda de que lleva a una estabilización y regularización algo más lenta, como puede observarse en los resultados obtenidos, en este ámbito, con los alumnos de la segunda promoción del nuevo modelo, que mejoran notablemente respecto a la primera promoción.

Situación de existencias de alumnos de 2º año. Curso académico 2012-2013* Real Decreto 261/2011, de 1 de marzo, por el que se aprueba la provisión de plazas de las FUERZAS Armadas
y de la Escala Superior de Oficiales de la Guardia Civil para el año 2011 (BOE 51, de 1/03/2011). Debe tenerse
en consideración que en estos números de acceso a las escalas deben incluirse las plazas de los militares de
complemento que se convoquen en 2014 (cursan únicamente dos años de formación)
** Uno tuvo acceso por Resolución Judicial

*** Una de las bajas de la AGA es causada por haber aprobado en la Guardia Civil (Promoción LXXII)

**** Los alumnos repetidores causarán BAJA tras haber SUSPENDIDO 1º TRAS CUATRO CONVOCATORIAS
(2 en SEP. 11´ + 2 en SEP. 12´). Por eso NO se les contabiliza como ALUMNOS presentes actualmente

Además, de cara al próximo curso se ha efectuado un nuevo ajuste en el Plan de Estudios de la AGM, distribuyendo las asignaturas de la titulación de grado en cinco años, en lugar de cuatro. En primer curso, se han sustituido dos asignaturas del título de grado por asignaturas militares y en segundo una, desplazando tres asignaturas del título de grado a quinto curso.

Esta decisión aliviará la carga de trabajo de los alumnos, harán más atractivos los dos primeros cursos al contar con más créditos de asignaturas militares y, sin duda, mejorará su rendimiento académico.

¿Se compensan de alguna forma las bajas que se producen? Entre tales bajas y la no superación por algunos alumnos del nivel de estudios exigidos, ¿pueden afectar a las necesidades mínimas del primer empleo de oficial en las diferentes promociones?

Apoyándose en los contenidos de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar, el Ministerio de Defensa dispone de la posibilidad de convocar un proceso de reposición de las bajas ocasionadas, mediante el ingreso en los centros docentes de formación con titulación universitaria, ya obtenida previamente. Es intención de esta Dirección General impulsar, en el curso 2013-2014, dicha posibilidad, permitiendo que el ingreso en la escala que se ocasione en el año 2015 sea con los números autorizados por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, que reflejan exactamente las necesidades de oficiales de las Fuerzas Armadas.

Se habla de un cierto fracaso en la superación de los exámenes de ingeniería por los caballeros y damas cadetes, ¿cuál está siendo la situación real en las tres promociones? ¿Cuál es la proporción en relación con los estudiantes civiles con estudios semejantes?

La alusión a un cierto fracaso del sistema de formación requiere una reflexión profunda y detallada que sobrepasaría a esta entrevista. Baste decir que los oficiales de las Fuerzas Armadas son los primeros que afrontan una remodelación del sistema español de enseñanza superior universitaria, una reforma novedosa, rompedora con la tradición formativa de la propia universidad española y a la que debe otorgársele el tiempo necesario para que surjan con claridad sus bondades, que las tiene.

Los centros de formación de oficiales no pueden detraerse de esas dificultades, pero cuentan con la ventaja que supone la formación en valores que se les inculca en las Academias/Escuela desde que acceden a ellas y que se constata en aspectos tan concretos como pudieran ser una asistencia plena a las clases y prácticas programadas, periodos de estudio fijos y diarios, exámenes y evaluaciones, dedicación permanente del profesorado civil y militar, y tutorización constante e individualizada, entre otras.

Los resultados académicos pueden considerarse como muy buenos y deben enmarcarse dentro de la dinámica propia de las universidades a las que están adscritos los centros universitarios de la defensa. A cada uno de los parámetros de excelencia a los que se acuda para comparar resultados entre los CUD y las correspondientes facultades, estos mostrarán claramente el mayor nivel formativo de los alumnos de las Academias/Escuela. Uno de esos parámetros lo constituye precisamente el nivel de abandono de los estudios. Sin aportar números concretos, puede afirmarse que dicho concepto adquiere niveles mucho más elevados en cualquiera de las tres universidades de adscripción que en los CUD.

La referida superación de exámenes, ¿está teniendo una repercusión semejante en las tres academias: AGM, ENM y AGA? De ser diferente, ¿a qué lo achaca?

Es evidente que se observan unos resultados menos brillantes en la AGM, que en la ENM y la AGA. Insistiendo en la bondad global de los resultados en todos los centros, la AGM debe ser analizada desde la perspectiva de su elevado número de alumnos, la concentración inicial de toda la formación de grado en cuatro años (aspecto éste último que, como he dicho anteriormente, está en proceso de modificación, programando el desarrollo del plan de estudios de la titulación de grado en cinco años), el mayor número de créditos del Plan de Estudios de la AGM, así como la metodología docente impulsada desde la Universidad de Zaragoza, que es la institución que otorga finalmente el aludido título.

Los frutos de los ajustes no se pueden analizar de momento, pero les garantizo que los efectos positivos se harán notar muy pronto.

Con la experiencia adquirida en estos tres años, ¿cómo ha ido evolucionando el procedimiento de aplicación del nuevo sistema a las tres promociones afectadas?

Ya he ido recogiendo distintos aspectos que han sido tenidos en consideración como experiencias adquiridas y que se han ido introduciendo en el modelo en aras a alcanzar la excelencia formativa de los oficiales de las Fuerzas Armadas. Podrían ser destacadas medidas tales como la recuperación de los abandonos producidos durante el periodo de orientación y adaptación a la vida militar, la ampliación del número de años en la AGM para la superación del plan de estudios de la titulación de grado o el creciente compromiso del profesorado de los CUD en el logro del mejor oficial de las Fuerzas Armadas.

No puede, finalmente, obviarse que muchas de las medidas que pudieran adoptarse para la mejora del sistema deben ser tomadas de forma coordinada con las instituciones universitarias, pues a la postre son ellas las que otorgan el título de grado cursado, condición que, junto con la superación de la parte militar del Plan de Estudios, resulta indispensable para poder acceder a las respectivas escalas.

Para finalizar, como último apunte imprescindible, desde la óptica de esta Dirección General, no debemos olvidar que la primera prioridad es formar a los futuros oficiales de las Fuerzas Armadas y que las primeras responsabilidades y misiones que van a desempeñar estos oficiales se sitúan íntegramente en el plano militar. Esto no quiere decir que la formación proporcionada por la titulación de grado sea secundaria sino complementaria pues, al fin y al cabo, ningún cadete o guardiamarina puede egresar como oficial por imperativo legal sin dicho título de grado. Es un título que garantiza una formación académica muy válida, sobre todo para las «segundas trayectorias de la vida militar», pero que al egreso de las Academias no adquiere tanta relevancia como la patente de Oficial.

Quiero enfatizar, además, la importancia que tiene, en este contexto, la formación en valores como la disciplina, la lealtad, el honor, el compañerismo, la abnegación, etc. Imbricarse y sentirse parte de esta institución es lo que estimula y lleva al éxito. En este modelo de enseñanza, el estudio es una obligación, así como el esfuerzo y la motivación ante el desfallecimiento. Son valores tradicionales, que perduran dentro del modelo y que son la base y garantía de que los objetivos marcados se pueden alcanzar.

Fuente: Atenea Digital