Tres municipales niegan que agredieran a un militar en carnavales por orinar

Municipal_agresionTres policías locales de la capital gran canaria negaron ayer en la Audiencia Provincial de Las Palmas que propinaran una paliza a un militar y su hermano tras llevarlos a comisaría para denunciarlos por orinar en un puesto de perritos calientes y hamburguesas durante los carnavales de 2009.

Tanto Francisco R. M. como Jorge L. G. y Román H. G. sostuvieron ante la Sección Segunda la misma versión de los hechos, es decir, que lo dos hermanos se abalanzaron sobre el primero de los agentes, uno de ellos le dio una piña y la herida que sufrió el denunciante en la cabeza se la produjo al caer al suelo tras el forcejeo y la intervención del resto de compañeros.

«Nos cogió por sorpresa. ¿Cómo íbamos a pensar que seríamos agredidos en comisaría?«, respondió Francisco R. M. durante el interrogatorio, para tratar de explicar así lo que ocurrió la madrugada del 14 de febrero de 2009 en los vestuarios de las dependencias policiales del Puerto. Se trata del agente al que el Ministerio Fiscal atribuye el peso de la supuesta paliza. De hecho, la fiscal Cristina Coterón solicitó para este acusado una pena de cinco años y medio de prisión por un delito de lesiones con agresiones y amenazas.

La representante del ministerio público también reclamó dos años de cárcel para el subinspector Jorge L. G. por no hacer nada para evitar la agresión, al tiempo que imputó sólo una falta de lesiones a Román H. G. Los dos funcionarios coincidieron en sus explicaciones con el principal acusado. En líneas generales, aseguran que el militar se puso agresivo al constatar que iban a multarlo por miccionar en un chiringuito de comida rápida.

Sin embargo, las dos víctimas negaron las versiones de los policías. «Me identifiqué como militar y me dijeron que se pasaban mis derechos por el culo«, testificó el denunciante que se llevó el peor golpe. «La porra no la vi, pero sí la sentí en la cabeza«, añadió. Luego subrayó que se fue de voluntario a Afganistán tras recuperarse de las lesiones sufridas.

El militar afirma que los policías se molestaron cuando éste les requirió el número de placa al ser tratado de forma injusta en los mogollones del Carnaval. Agregaron que por eso los llevaron a comisaría y la emprendieron a golpes con ellos. La fiscal no vio claro el uso de las porras por parte de los agentes y eliminó esa parte de sus conclusiones finales.

Fuentes: La Provincia