Un militar logra una pensión por el estrés que sufrió en Afganistán

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana ha reconocido elderecho de un militar destinado en Afganistán a recibir una pensión extraordinaria por las lesiones psíquicas que le causó el estrés de la misión. El Ministerio de Defensa se negó a concederle la pensión al considerar que la «inutilidad permanente» para el servicio que sufre no está vinculada con la misión en la zona de guerra. Los magistrados advierten de que las secuelas que padece el demandante -un sargento valenciano- sí que están vinculadas porque antes de partir a Afganistán superó con éxito los reconocimientos psicológicos y tuvo que abandonar antes de tiempo la misión.

El demandante, que tuvo problemas con sus mandos durante la misión por los servicios que le ordenaban, fue repatriado en junio de 2008 al sufrir una crisis de ansiedad. Una vez en España, permaneció seis días ingresado en el Hospital Central de Defensa y le diagnosticaron un «trastorno adaptativo con síntomas ansioso-depresivos» y con ideas agresivas hacia su superior. Ya en su domicilio familiar fue atendido por un psiquiatra que determinó que padecía «un trastorno por estrés postraumático con inicio y causa en Afganistán».

La baja del militar se prolongó y el Ejército determinó un año después que sufría «una inutilidad permanente ajena a acto de servicio». El sargento recurrió la decisión.

La sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ incide en que está probado que cuando «se envió al demandante a la misión internacional fue declarado apto desde el punto de vista psicológico. También está probado el hecho que apunta fuertemente a la relación de la enfermedad con un acto de servicio de que nada más ser repatriado fue ingresado en un centro psiquiátrico».

Además, un informe del teniente que instruyó el expediente de incapacidad admitía que «la enfermedad se le desencadenó en la zona de operaciones, debiendo ser repatriado a consecuencia de su estado». El fallo recoge que el propio instructor llegó a decir sin ambajes que «había perdido la aptitud psicofísica con una relación causa-efecto con el servicio». Sin embargo, la junta de evaluación determinó que la pérdida de aptitudes era ajena a la misión.
La sala de lo Contencioso ha revocado ahora la decisión y ha reconocido el derecho del sargento valenciano a percibir la pensión extraordinaria por las secuelas que sufrió en Afganistán.

Fuente: Levante – EMV