¿Y AHORA…QUÉ PODEMOS HACER?

PitarchEsta esencial e «inocente» pregunta de un comentarista anónimo entraba hacia el final del debate del post “FAS DE CARTÓN-PIEDRA O DEFENSA IRRELEVANTE”, del 9 de junio pasado .
Mi compromiso con el preguntador fue congelarla y volver sobre ella después de la entonces inminente “celebración” de las 250.000 visitas. No quería distraer la atención del respetable sobre el mensaje principal de aquel post: la defensa de España no solo está bajo mínimos sino que eso no parece importarle a nadie. Afortunadamente, esa demora ha dado lugar a que un diario nacional, siete días después (ayer) publicara un extenso trabajo sobre el mismo asunto , que  no sé si es, como comenta RICARDO, oportunista además de oportuno. En todo caso, es de justicia reformular mi mensaje: la defensa de España no solo está bajo mínimos sino que (exceptuando a El País), eso no parece importarle a nadie.
Claro que el primer diario nacional tampoco entra a responder ese “Y ahora… ¿qué podemos hacer?” Reconozco paladinamente que tampoco tengo una respuesta clara sobre cuál sería el mejor camino a seguir, para salir del actual estado de postración defensiva. Por mi parte, con este post y anteriores sobre la misma línea argumental, hago lo que puedo hacer: exponer con crudeza la triste realidad en que ha devenido la defensa nacional, tratando de remover algunas cosas. Intuyo que arrinconar el problema y ausentarse de la búsqueda de posibles soluciones —en los propios términos señalados recientemente por el JEMAD en el “Executive Forum Europe”— no solo es malo para la FAS sino que derivará a peor. Así como que cualquier solución debería pasar por, o bien incrementar presupuestos, o bien reducir fuertemente el volumen de las FAS. O por la combinación de ambos supuestos.
Seamos serios: abandonar la defensa nacional a la suerte o la mera expectativa de que no pase nada no es una actitud responsable. La operatividad es el tema nuclear sobre el que debe girar el amplio y complejo mundo de la defensa. Por eso, la dinámica de instrumentar artículos, debates y mesas redondas sobre la “nueva” estrategia de seguridad y otras gaseosas de marca, no pasa de ser una cortina de cuchufletas que difícilmente puede disimular que el nivel de operatividad de las FAS españolas, no garantiza el cumplimiento de los cometidos que tienen atribuidas. Tampoco encubre que las previsiones presupuestarias para los próximos años degradarán incluso el nivel actual. La campaña institucional de comunicación resaltando el esfuerzo mercantil de algunas autoridades del ministerio de defensa, para vender y colocar armamento en el exterior, tiene poco que ver con la operatividad de las unidades militares. No es malo hacer negocios, pero es meramente tangencial a la operatividad.
Brindo al CESEDEN que se plantee ( si se lo permiten) el reto de abrir un debate serio y público sobre ese “¿y ahora… qué podemos hacer?” Desafortunadamente, uno no puede descartar que el deplorable escenario operativo actual —a la vista del poco interés que despierta, tanto en responsables políticos como en la mayoría de los medios— podría prolongarse indefinidamente si se mantiene el estancamiento presupuestario, cuando no nuevos recortes, con el consiguiente agravamiento de la esclerotización de las FAS. Pero mientras no pase nada grave, la cosa posiblemente no llegue a mayores, parecería ser el pensamiento dominante en las alturas. Por ejemplo, la UME salvará la cara de las FAS en caso de catástrofes. Los estados mayores podrán continuar haciendo planes en el aire. También, como mero ejemplo, dos batallones mecanizados (previsible y respectivamente del Saboya 6 y La Reina 2) seguirán indefinidamente con los TOA,s A-113 (de la guerra de Corea, que ya casi vuelve). Super-pumas y cougars verán indefinidamente prolongadas sus respectivas vidas. Periscopios “aligerados” se mantendrán vigilando los espacios de interés. Se incrementará el tradicional desequilibrio entre la aviación de combate y la de transporte. En ausencia de una verdadera política de personal, su gestión podrá seguir funcionando mecánicamente. Y se proseguirá enajenando infraestructuras. Como se ve, y al parecer, nada importante…
Tampoco se abordará la reestructuración de las FAS que pareció anunciar la elaboración de la llamada “Visión 2025”, ahora aparcada en el cajón ministerial. Mientras tanto oiremos hablar de polivalencias y otras cosas raras que vendrán a complicar el mantenimiento, el adiestramiento y los procedimientos de las unidades. Si en su día pasamos del Ejército territorial al funcional, me temo que pronto regresaremos a la visión territorial. No estaría de más que algún responsable de alto nivel se planteara seriamente para qué necesita y quiere España unas FAS. Esta es una cuestión, junto con la del camino a seguir anteriormente “adjudicado” al CESEDEN, que habría que contestar urgentemente. Lo demás es marear la perdiz, intentar sobrevivir a costa de lo que sea y, en casos concretos, seguir con los negocios.
Con esa potencial deriva, casi podría asegurarse que esta legislatura, por lo que a Defensa se refiere, ya está amortizada. Difícil esperar otra cosa más que torres de humo de fuegos que, paradójicamente, o no se produjeron o tuvieron muy poca entidad: consejo de personal, consensuado observatorio de la vida militar, venta de algún armamento, acuerdos de cooperación con países “exóticos”, declaraciones estratégicas rimbombantes (palmeros incluidos) y alguna misión de bajo perfil en el exterior. Incluso y afortunadamente, ya ni siquiera el Sr. Mas —en franco y forzado retroceso de sus pretensiones soberanistas— debería causar por un buen rato, más allá de cuestiones financieras domésticas (además de bla, bla, bla), especial desazón a nadie sensato. Ni dentro ni fuera de Cataluña. Por la proa del artículo 8 (más el 97) de la Constitución, por tanto, tampoco mayor preocupación.
Pero yo no me doy mus. No convengo en que lo que hay que hacer es pairar la defensa. A pesar de que así muchos estarían muy contentos. Sería extremadamente interesante leer en este foro qué visiones pueden aportar los lectores/comentaristas cabales sobre todo esto. Qué pueden responder ellos a ese “¿Y ahora… qué podemos hacer?” A ver si entre todos hacemos algo de luz. ¡Ánimo!
Fuente : Pitarch