Pedro Pitarch: «PASCUA MILITAR 2013: LA PRIMERA EN LA FRENTE «

Pedro_pitarchHa pasado un año desde que en el post “Hacer la Pascua”, el 8 de enero de 2012 (http://elblogdepitarch.blogspot.com.es/2012/01/hacer-la-pascua.html), analizaba el “cabezazo” 2012, celebrado en el Palacio Real. En esta fiesta militar el ministro de defensa de turno suele hacer un balance del año anterior y una previsión de objetivos del que comienza. Pero el discurso del señor Morenés en 2012 resultó algo “larguis huevis”. En cierto modo disculpable, por tratarse de su puesta de largo ministerial. No hizo un especial balance de los logros de la legislatura anterior. Normal: era de signo político distinto. Además, hubiera sido muy difícil identificar algún éxito remarcable, más allá de la implacable campaña de promoción de la Ministra. Sí enunció un paquete de siete tareas a abordar (que, como se explicaba en el post mencionado, se resumían en cinco). Pero, claro, no es lo mismo predicar que dar trigo.
La primera tarea era “garantizar la preparación y operatividad de las FAS”. Resultado: el mayor de los fiascos. Es triste tener que expresarlo así, pero en esto no se puede ser complaciente. Se trata de la médula de la defensa. Son las unidades y su operatividad la razón de ser todo el tinglado del ministerio de defensa. Si no hay operatividad sobra todo lo demás, empezando por el ministro. Y, ciertamente, con los vehículos sobre polines, con enormes restricciones en la instrucción y el adiestramiento, con un consumo de munición híper-tasado, con pilotos de insuficientes horas de vuelo y con buena parte de los buques amarrados, en definitiva, con la preparación bajo mínimos ¿qué otra podría ser la valoración? La primera en la frente.
La segunda tarea, “revisar la estructura orgánica del ministerio y de las FAS” sigue siendo una incógnita. Poco se ha hecho, más allá de anunciar la intención de elaborar un proyecto de ley de bases de la organización militar, y —se suponen—algunos estudios más. La nonata “Visión 2025” encargada al JEMAD (y sin embargo descrita por el propio Ministro como “un informe más”) es el ejemplo paradigmático del conocido juego de “marear la perdiz”. Juego en el que se han visto encapsulados los estados mayores de los Ejércitos y la Armada. La reciente “creación” de dos mandos, Vigilancia y Seguridad Marítima, y Defensa y Operaciones Aéreas, mencionados como logros por el ministro en el discurso de hoy, se inscriben inicialmente en otro juego: el de las dobles y triples gorras. Al Almirante de la Flota y al Jefe del Mando Aéreo de Combate les han añadido, respectivamente, una gorra más a las que ya portaban. Aunque, de hecho, las llamadas “operaciones permanentes” ya estaban, en cuanto operaciones, en la férula del JEMAD en lo que a la conducción estratégica se refiere. Si esto de ahora significase que se quiere ir hacia la subordinación al JEMAD de los jefes de estado mayor de los Ejércitos y la Armada (modelo italiano), habría que modificar la L.O. de la defensa nacional. Y eso no se puede hacer con una mera orden ministerial.
La tarea de “definir las capacidades militares a conservar, a redefinir y a suprimir” ha resultado en 2012 otro “ya veremos”. Pero después de un año ya se podría haber visto algún movimiento. De momento sigue en modo desiderátum. Seguro que los concernidos saben que desarrollar cualquier escenario de reestructuración pasa por abrir esa caja fuerte, que el Sr. Montoro custodia con particular cicatería.
Tampoco hay mucho a resaltar por lo logrado en la cuarta tarea, “perfeccionar y completar el sistema de enseñanza militar”. Se aborda 2013 con la misma enorme contestación al sistema de enseñanza que en 2012. Tanto dentro (en todas las escalas) como fuera de las FAS. En resumen: impasible el ademán, que decían aquéllos.
La quinta tarea era, en la visión del bloguero, la refundición de tres: “financiación de los programas de armamento”; “consolidar el nivel tecnológico de la industria de defensa”; y “facilitar el desarrollo de la industria de defensa”. Son facetas de un único objeto. En esto sí que hubo una notable “movida”: dinero extra (no hablo de la extra que voló). Fue un crédito extraordinario de 1.782 millones de euros, aprobado por el Real Decreto-ley 26/2012, de 7 de septiembre. Se corrigió así al alza, ¡en un 28%!, el presupuesto de defensa aprobado por las Cortes solo tres meses antes. De esa millonada, ni un euro para cualquiera de las otras tareas. Caramba, si ese compromiso ministerial de “buscar solución a la financiación de los programas especiales de armamento” significa ese “senti, però pagant”, del catalán del chiste, no es que esté mal. Pero no parece un invento especialmente meritorio.
Y mirando hacia el futuro, el discurso del señor Morenés volvió a sonar a un “larguis huevis”, mayor todavía que el de 2012. Solamente una noticia fresca: la futura creación del mando de defensa del ciberespacio. El debido jabón a los militares:“labor profesional callada y abnegada”, y “personas de elevada moral, formación sólida y preparación adecuada”. Y algunos compromisos difusos: “reorganización de infraestructuras”, “hacer una estructura más sencilla, ágil, flexible y adaptable”, “evitar duplicidades” así como, nuevamente, resaltar con trazo gordo la gran importancia que seguirá teniendo la industria de defensa (¿anuncio de otro crédito extraordinario?). También habló del proceso de racionalización del patrimonio. Me temo lo peor, porque reestructurar y racionalizar en profundidad son lujos de vacas gordas. Como afectuoso brindis a nuestros marinos —cuyo control de las riendas de Defensa es tan evidente ahora—, no me resisto a mencionar cómo, hace exactamente 110 años, el ministro de marina, don Joaquín Sánchez de Toca, clausuró el Arsenal de la Carraca (Cádiz). Tal arsenal, de dudoso valor durante tantísimos años, sigue en su sitio vivito y coleando.
Además de la obligada alusión a las operaciones en el exterior, poco más. Ha sorprendido, por otra parte, la falta de mención específica de temas de especial interés para los militares, como la futura ley orgánica del régimen disciplinario de las FAS, o la al parecer inabordable revisión de la ley de la carrera militar. Ha sido, en definitiva, un discurso recurrente. Sin complicaciones. El señor ministro lleva razón en algo: ante las provocaciones “los militares cumplen calladamente con su deber”. Pues que dure.
El discurso de S.M. El Rey, como siempre. Institucional. A destacar su mención a que hay que mantener las capacidades militares que garanticen la defensa y seguridad de España. De cajón. Es lo mismo que dice el ministro de los militares:”proporcionarles lo necesario para el cumplimiento del deber es una obligación de los que tenemos la responsabilidad de dirigir la Defensa”. Pero, repito: una cosa es predicar y otra dar trigo. De lo primero hay mucho. De lo segundo poco. Y ahí seguimos.